Tengo que confesar una cosa. Nunca he conseguido tener una casa muy ordenada. Cuesta reconocerlo pero es así.

Lo malo viene ahora: desde que nació mi hija pequeña el desorden y la desorganización se han visto multiplicados por mil y mi casa está desbordada de cosas: cochecito, cuna, juguetes, artilugios varios, ropas, pañales, cosas prestadas, cosas de los mayores rescatadas del trastero… que se acumulan a todo lo que ya teníamos en este pisito de tres dormitorios no demasiado grandes en el que vivimos.

 

 

Y lo peor de todo es que yo también me siento desorganizada y estresada por dentro. Y además de peor humor.

Con poco tiempo y un millón de cosas por hacer estoy mentalmente agotada y me parece que llevo meses dando palos de ciego que no me llevan a ningún lado.

Desde luego cada vez me parece más inalcanzable mi idea de una casa bonita, despejada, limpia, en la que te sientas en paz y a gusto…

 

Cómo nos afecta el desorden

Recientemente he descubierto que se ha demostrado que una casa organizada y limpia ayuda a que te sientas mejor, mientras que una casa desordenada puede provocarte ansiedad, reducir tu concentración y productividad y aumentar tu estrés.

 

Los motivos parecen ser varios.

 

Provoca estrés, cansancio y mal humor

Según un estudio del Instituto de Neurociencia de la Universidad de Princeton, las personas que viven en casas desordenadas experimentan una sensación de cansancio mayor y de manera más frecuente.

Los investigadores concluyeron también que vivir en un ambiente desordenado puede hacer que te enfades más, estés de peor humor y que tu desgaste mental sea mayor.

Como forma de justificarte puedes tratar de buscar culpables, lo que genera discusiones y enfados entre los miembros de la familia.

Además, por mucho tiempo que lleves viviendo en un ambiente desordenado, éste no deja de generarte estrés y sentimientos de impotencia y derrota, lo que repercute directamente en tu ánimo y salud.

 

Daña la salud

El desorden muchas veces viene unido a falta de limpieza, porque entre tantas cosas es fácil que se acumulen el polvo y la suciedad. Esto puede ocasionar alergias, asma, infecciones respiratorias e intestinales.

A mí en concreto me cuesta muuuucho limpiar una zona desordenada. Primero, porque es difícil, con muchas cosas por medio. Y segundo, porque no luce, con el desorden sigue pareciendo que está sucio.

 

Quita tiempo

Al no tener las cosas colocadas en un lugar determinado, pierdes mucho tiempo buscándolas. Algunos estudios aseguran que las personas desordenadas pueden llegar a pasar a lo largo de su vida un año buscando objetos que no saben dónde están.

El desorden hace también que seas menos productivo, tanto en tu vida personal como profesional, y lo peor es que la transformación ocurre de manera paulatina por lo que ni siquiera te das cuenta.

 

Aísla

Aunque parezca exagerado, el desorden aleja a familia y amigos, ya que muchas veces tratas de mantenerlo oculto.

¿Sabías que la mitad de las personas no invitan a nadie a su casa porque les da vergüenza que vean el desastre que tienen?

 

¿Y ahora qué hacemos?

Después de leer todos estos datos tan desmoralizadores, seguro que a ti, como a mí, te ha entrado la urgencia de acabar con el desorden en casa de una vez por todas.

No sé tú, pero yo no es la primera vez que lo intento (ni la segunda, ni la tercera…). Pero sí tengo la intención de que ésta sea la buena y definitiva.

 

Recientemente leí el libro La Magia del Orden, de Marie Kondo, una japonesa que es consultora de ordenación (sí, ¡se gana la vida enseñando a la gente a organizarse y ordenar!). Hay varias cosas que no comparto con ella, pero me ha abierto los ojos en un aspecto clave, que creo que es la razón por la cual todas las demás veces he fracasado en mi empeño.

 

Hasta ahora, cuando empezaba a ordenar, buscaba sitios y formas de poder almacenar y recoger las cosas que tengo.

Ponía una estantería nueva, compraba alguna caja… que más pronto que tarde se llenaban, con lo que el caos volvía a empezar. Marie Kondo le llama a esto “efecto rebote”.

Por este motivo, para ella, la organización empieza por la eliminación. Es el famoso decluttering inglés que está tan de moda y para el que no tenemos una palabra equivalente en castellano.

 

Así que esta vez lo que voy a proponerme es deshacerme de cosas, ordenar y limpiar, todo en uno y en ese orden. Y todo en 36 semanas.

¿Por qué 36? Porque según Phillippa Lally, investigadora de psicología de la salud del University College of London, se tardan entre 18 y 254 días en convertir en hábito un comportamiento saludable (desmontando el mito de los 21 días…). Poniéndonos en lo peor, en 254 días, o sea, 36 semanas, habremos desarrollado los hábitos necesarios para mantener nuestra casa despejada, en orden y limpia para siempre. Yuhuu!

 

Y tú, ¿te apuntas al reto de cambiar tu casa en 36 semanas?

 

A lo largo de esta semana escribiré alguna entrada más para fijar las bases generales del reto, y, a partir del lunes 12 empezamos, con instrucciones concretas para ir trabajando, una a una, las distintas zonas de casa. ¡Espero que me acompañes!

 


Fuentes:

Cuales son las consecuencias del desorden

Los siete efectos del desorden en el hogar

El desorden en el hogar: ¿cómo afecta a tu vida?

21 días para cambiar de vida: el método de los ´coach´

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¡Socorro, el desorden me invade!
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